(clic en la imagen para descargar)
domingo, 27 de septiembre de 2015
sábado, 26 de septiembre de 2015
Del pensamiento débil al hombre débil
Vive aún en nuestros días, debe tener ya unos 90 años, un renombrado filósofo italiano, Gianni Vattimo. Este filósofo es conocido, entre otras cosas, por escribir sobre un fenómeno que él llamó 'PENSAMIENTO DÉBIL'. Mucho se ha escrito sobre dicho fenómeno, pero una forma sencilla de explicarlo es diciendo que el pensamiento débil es una característica de esta época nuestra, que consiste en que los grandes sistemas que aspiraban a explicar el mundo ya cayeron y deben darle paso a iniciativas menos ambiciosas, menos totalizantes, menos abarcadoras.
De tal manera que las grandes religiones, con sus sistemas explicativos del mundo, así como las filosofías de matriz metafísica con intención de ofrecer explicaciones completas sobre la realidad, deben quedar a un lado y dejar el protagonismo a modelos no explicativos sino interpretativos. Modelos que sirvan para interpretar una sociedad pluralista, abierta, diversa, tolerante, etc., como la nuestra.
En este nuevo escenario de 'pensamiento débil', la idea directora de todo debe ser la de un relativismo supuestamente respetuoso de todas las opciones y posturas, ya que precisamente se trata de dejar a un lado las pretensiones de poseer verdades absolutas, para poder dar cabida a la multiplicación de las interpretaciones personales, en un mundo diverso y plural.
Es por esto que hoy desde todas las instituciones y medios de comunicación se difunde una especie de veneración religiosa por el relativismo, de tal manera que si uno quiere ser parte exitosa de la nueva sociedad debe asumir como "principio" que todo principio vale. Y por el contrario, si se defiende una postura distinta a la del relativismo y el pensamiento débil, de inmediato se verá uno excluido y condenado al ostracismo social.
El pensamiento débil es, entonces, la marca característica de la sociedad actual, y su fruto más evidente es el relativismo, que hoy vemos triunfar por todas partes, con ese desprecio por la verdad que llega hasta el desprecio por quienes piensen distinto a los propios relativistas.
Gran razón tuvo entonces Vattimo para describir como característica de este tiempo al pensamiento débil.
Y un pensamiento débil solo ha dado como resultado un ser humano débil, sin convicciones, gelatinoso, presa fácil de toda propaganda ideológica.
Leonardo Rodríguez.
Etiquetas:
FILOSOFÍA,
Relativismo
lunes, 21 de septiembre de 2015
El ‘pecado’ de tener la razón
Antiguamente se decía que
existían 7 pecados capitales, llamados así porque eran como las cabezas (capita, en latín) de donde nacían todos
los demás pecados habidos y por haber. Se aprendían de memoria desde niños, en
el catecismo, y su atractivo se experimentaba luego durante toda la vida, de
tal manera que la personalidad y el carácter de cada uno se formaba o deformaba
según que se sucumbiera a sus encantos o se resistiera a ellos con fortaleza.
Hoy en día hasta la palabra ‘pecado’
está exiliada del vocabulario corriente, lo cual no significa que por ello haya
el pecado dejado de existir, todo lo contrario, está más presente que nunca
solo que pasa más desapercibido porque ha sido ‘legalizado’ y conforma la
atmósfera social que nos rodea. Y por lo mismo ya no produce el rechazo que
generaba años atrás.
No obstante lo anterior se da hoy
un curioso fenómeno y es el siguiente: el mismo horror que se tenía antes por
los pecados capitales o por sus hijos, se tiene hoy por un nuevo tipo de ‘pecado’,
el pecado de tener la razón. Vamos a
explicar esto.
Hoy toda persona que pretenda oponerse
y tener la razón en temas como el aborto, la eutanasia, el “matrimonio”
homosexual, la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, el
divorcio, la anticoncepción, y un largo etc., verá de inmediato cómo la muy “tolerante”
sociedad liberal actual se le vendrá encima con toda su apabullante capacidad
para producir miedo y callar críticos. Es algo que se experimenta por ejemplo
en las redes sociales; y es que en efecto basta un simple comentario contra el
aborto para de inmediato recibir una avalancha de insultos, críticas, burlas y hasta
amenazas de todo tipo, simplemente por haber cometido el “pecado” de pretender
en ese tipo de temas tener la razón.
Y es que hoy se alaba al
relativista. Ese personaje que va diciendo que todo vale, que da lo mismo una
opinión u otra, que todo depende del contexto, que todo depende de la época,
etc., ese personaje es alabado y tenido hoy día como una especie de ser
superior dueño de algún tipo de ‘sabiduría’ superior a la del resto de los
mortales. Y estos personajes se creen su papel y miran al resto con aires de
suficiencia y hasta de lástima, en especial a esos pobres personajes que creen
tener la razón.
De manera que hoy la mejor forma
de hacerse enemigos en todas partes es proclamar que existe lo correcto y lo
incorrecto, lo decente y lo indecente, lo bueno y lo malo, lo que está bien y
lo que está mal, etc. Porque de inmediato te dirán: ¿Quién te crees tú para
pensar que tienes la razón? Tener la razón se ha convertido hoy en el peor de
los ‘pecados’.
Así las cosas considero que será
quizá la única vez que podremos sentirnos orgullosos de ser pecadores, porque
dos y dos seguirán eternamente siendo cuatro, pues la realidad no cambia aunque
a algunos les moleste que así sea.
Leonardo Rodríguez
Etiquetas:
CONTROVERSIA ACTUAL,
Relativismo
domingo, 20 de septiembre de 2015
Sobre el ateísmo
En la sociedad actual Dios se ha vuelto algo secundario, de hecho habría que decir más bien que Dios se ha vuelto algo terciario, casi un accesorio indiferente, una opción. Tanto es esto así que ya ni siquiera tienen necesidad los ateos de esforzarse por convencer a nadie, puesto que ya casi todo el mundo, por sí solos, han caído en esa especie de ateísmo práctico que gobierna el tiempo presente.
Hay en términos generales dos tipos de ateísmo que es posible encontrar, el ateísmo teórico y el ateísmo práctico. De estos dos el más frecuente es el segundo.
El ateísmo teórico es aquél tipo de ateísmo que supuestamente es resultado del estudio de las ciencias, del progreso de la humanidad, etc. Entonces los ateos de este tipo son un grupo relativamente reducido, son profesores universitarios o miembros de esa curiosa clase de personajes que se hacen llamar a sí mismos "intelectuales". Estos están convencidos de que de una manera u otra los avances actuales de las ciencias por fin han 'demostrado' que Dios no existe y que el universo se explica solo, sin necesidad de ningún ser todopoderoso. Actualmente, por ejemplo, en EEUU hay un debate muy interesante entre este tipo de ateos y un importante grupo de creyentes, también profesores universitarios con flamantes títulos académicos, quienes sostienen que nada en la ciencia actual autoriza o justifica el ateísmo, antes bien sucede exactamente lo contrario, las más modernas teorías cosmológicas acerca del origen del universo apuntan claramente a un universo no eterno, por lo tanto con un principio y un potencial fin. Lo cual hace surgir de inmediato la pregunta acerca del origen primero del universo, dando por descontado el hecho de que nada puede crearse a sí mismo, pues de la nada nada se hace.
Pero el segundo tipo de ateísmo es más común, pues no requiere de grandes credenciales académicas, ni títulos de respetadas intituciones universitarias. Se trata de un ateísmo sencillo, fácil, cómodo, casi rutinario: el ateísmo práctico.
El ateísmo práctico es ese ateísmo que no se preocupa por buscar argumentos ni razones, sino que la persona que lo defiende se limita sencillamente a vivir de espaldas a la idea de Dios, es decir, se trata de personas que viven COMO SI DIOS NO EXISTIERA, sin preocuparse por averiguar mediante el estudio concienzudo del tema si están en lo correcto o no. Entonces es una postura cómoda, simple.
Y de estos ateos es de los que uno encuentra cientos en la vida diaria. Son personas que quizá en alguna época temprana de su vida tuvieron algo de fe, asistían a misa, rezaban un par de oraciones de vez en cuando, etc. pero en un punto de su vida (por lo general la adolescencia) dejaron ese poquito de fe que tenían por el camino y siguieron adelante como ateos prácticos, viviendo como si Dios realmente no existiera.
Esta gente organizó su vida enteramente sin Dios, y si formaron una familia en su edad adulta se preocuparon por excluir a Dios también de allí. Y viven ya de tal manera sin Dios, que la sola idea de volver a darle cabida en su vida y en la de sus familias resulta impensable, prácticamente imposible, puesto que eso supondría tener que realizar cambios drásticos en su modo de ver la vida y de vivirla, y ya el peso de la costumbre es demasiado grande.
Siempre aconsejo a quienes preguntan de qué manera abordar a una persona atea que traten de averiguar primero a qué tipo de ateísmo se enfrentan. Si se trata de un ateísmo práctico personalmente intento antes de cualquier otra cosa hacer ver a la persona si estaría realmente dispuesta a cambiar aspectos centrales de su vida en el caso de que se convenciera de que Dios existe. Porque aunque parezca increíble hay personas que incluso sospechando que Dios posiblemente sí exista prefieren seguir creyendo que no, para no tener que cambiar nada. Por eso averiguar eso es el primer paso: ¿qué tendrías que cambiar en tu forma de vivir si fuera cierto que Dios existe?¿estarías dispuesto(a) a hacerlo?
Y en ambos casos, ateísmo teórico o práctico, rezar mucho, porque finalmente la fe es un don, no un logro de la inteligencia, por más argumentos que se le presenten.
Leonardo Rodríguez
Etiquetas:
DIOS
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
