jueves, 27 de junio de 2013

La metafísica, ciencia del ente en cuanto ente



Todas las ciencias tienen un objeto de estudio, es decir, algún sector de la realidad que tratan de conocer, como la biología considera el mundo viviente, la matemática estudia los aspectos cuantitativos de las cosas, o la geografía física se ocupa de la configuración de la superficie terrestre. El objeto de la investigación científica define a cada ciencia, discriminándola de las demás, y dando unidad interna a todos los conocimientos que la componen.

Se suele distinguir entre el  objeto material, que es el conjunto de las cosas estudiadas por un saber científico, y el  objeto formal, o aspecto que cada ciencia considera en el ámbito de su objeto material: por ejemplo, la biología tiene como objeto material a los vivientes, y su objeto formal es la vida; la medicina estudia el cuerpo humano (objeto material) en cuanto susceptible de salud y enfermedad (objeto formal).

La metafísica estudia el ente en cuanto ente, sus propiedades y sus causas

Las ciencias particulares tienen por objeto determinados sectores o aspectos de la realidad. Pero ha de haber una ciencia que estudie toda la realidad, fijándose en aquello que todas las cosas tienen en común, esto es en cuanto «son», «son» cosas, algo «real». Estos aspectos  comunes están presupuestos por los demás conocimientos más particulares, porque cuando un botánico clasifica y estudia las especies vegetales, sabe que aquellas cosas son «algo», son «entes», y esta noción es previa a las que corresponden a cada especie de la vida vegetal.

-  El ente: lo que ordinariamente se llaman cosas, realidades o seres, en metafísica reciben el nombre de entes. Ente significa «lo que es», algo dotado de la propiedad de ser. Son entes todas las cosas: un árbol, un pájaro, un hombre, un diamante...; pero así como «pájaro» indica una naturaleza determinada, o un modo de ser, «ente» señala la realidad de que el pájaro  es. La palabra «ente» procede del verbo ser: en latín,  ens (genitivo,  entis); es el participio presente del verbo esse (ser); del mismo modo que a un hombre en cuanto oye se le llama oyente, y en cuanto estudia estudiante, así en cuanto es o tiene ser, se le llama ente.

-  En cuanto ente: «las demás ciencias, que tratan de entes particulares, ciertamente consideran el ente, pues todos los objetos de las ciencias son entes; sin embargo, no estudian el ente en cuanto ente, sino en cuanto es tal ente, por ejemplo el número, la línea, el fuego y cosas similares». El objeto material de la metafísica es toda la realidad, pues todas las cosas son entes, aunque de modo diverso. Pero su objeto formal es el ente en cuanto tal, considerado en su carácter de ente. La metafísica, aunque trata de todas las cosas, no es la suma de las diversas ciencias o su síntesis (como mantiene el positivismo), sino algo distinto, pues estudia un aspecto propio y específico, que los demás saberes presuponen: el ser de las cosas.


-  Sus propiedades y sus causas: cada ciencia, al considerar su objeto, necesariamente se ocupa de todas sus características y de todo lo que a él se refiere de algún modo. Así como la física estudia las consecuencias que se siguen del hecho de que los cuerpos tengan masa, energía, etc., la metafísica ha de tratar de las propiedades que resultan de las cosas en cuanto entes; le corresponde descubrir si hay aspectos que se desprenden del ser de las cosas o no, por ejemplo, la «verdad» procede del ser de las cosas, pero la «materia» no es una condición exigida necesariamente por el ser.

(tomado del libro cuya imagen encabeza la entrada)

miércoles, 26 de junio de 2013

ORACIÓN DEL POLÍTICO CATÓLICO



Oración compuesta por el Papa Pío XII para ser rezada por todo político católico

«Dios grande y eterno, Creador y Señor de todas las cosas, sumo Legislador y Rector supremo, de quien emana y depende todo poder y en cuyo nombre los que tienen la misión de legislar determinan lo que es justo e injusto como un reflejo de tu divina sabiduría: nosotros, hombres políticos católicos, sobre quienes gravita el peso de una responsabilidad que nos sitúa en el centro de la nación, imploramos tu ayuda para el desempeño de un oficio que creemos aceptar y pretendemos ejercer para el mayor bien espiritual y material de nuestro pueblo.

Concédenos, Señor, aquel sentido del deber que nos induzca a no omitir preparación ni esfuerzo para conseguir un fin tan alto y la objetividad y el sano realismo que nos permitan percibir claramente lo que en cada momento es lo mejor.

Haz que no nos apartemos de la imparcialidad con que debemos buscar, sin injustas preferencias, el bien de todos y que no nos falten nunca la lealtad hacia nuestro pueblo, la fe en los principios que abiertamente profesamos y la elevación de espíritu para mantenernos por encima de todo peligro de corrupción y de todo mezquino interés.

Haz que nuestras deliberaciones sean serenas, sin otra pasión que la inspirada por el santo anhelo de la verdad; que nuestras resoluciones sean conformes a tus preceptos, aun cuando el servicio de tu voluntad nos imponga renuncias y sacrificios, y que, en nuestra pequeñez, procuremos imitar aquella rectitud y santidad con que tú mismo gobiernas y diriges todo para tu mayor gloria y para el verdadero bien de la sociedad humana y de todas tus criaturas.

Escúchanos, Señor, a fin de que nunca falte tu luz a nuestra mente, tu fuerza a nuestra voluntad y el calor de tu caridad a nuestro corazón, que debe amar tiernamente a nuestro pueblo.


Aparta de nosotros toda humana ambición y toda ilícita ansia de lucro; infúndenos un sentimiento vivo, actual y profundo de lo que es un orden social sano guardador del derecho y de la equidad, y haz que un día, juntamente con aquellos que estuvieron confiados a nuestros cuidados, podamos gozar de tu presencia beatífica, como premio supremo, por toda la eternidad. Así sea.»

Civilización y aborto


martes, 25 de junio de 2013

NATURALEZA DE LA METAFÍSICA




Acuciados por la admiración ante el universo, cuyo fundamento no se conoce de modo inmediato, los hombres se han esforzado continuamente por alcanzar un saber último y universal acerca de la realidad. Han surgido así, a lo largo de la historia, muchas doctrinas que intentaban dar una explicación profunda del universo, y ponían su constitutivo más radical en un elemento u otro: algunos han reducido toda la realidad a diversas manifestaciones de un elemento intrínseco al mundo, como la materia, el espíritu, el pensamiento, el movimiento; otros, en cambio, han conocido que existe un Principio trascendente distinto del universo. Algunas explicaciones de la realidad proponen un único origen de todas las cosas, mientras que otras han afirmado dos o más causas radicales como fuentes originarias de todo.

Estos interrogantes no son puramente especulativos, sino que afectan profundamente a la vida humana. No es igual para el hombre pensar que todo se disuelve en la materia, incluido él mismo, o haber llegado al conocimiento de que es criatura hecha por Dios de la nada. Estimar que los hombres están sometidos a un destino ciego, o que ellos son los artífices absolutos de su propia existencia, o que con libertad pueden llegar a conocer y amar a un Dios personal, son doctrinas que señalan rumbos completamente diversos para la vida del hombre.

En un principio, el estudio de todas estas cuestiones constituía un único saber indiferenciado, que se llamaba filosofía, sabiduría, ciencia, etc. Bien pronto, sin embargo, la investigación acerca de diversas parcelas de la realidad (matemáticas, medicina, gramática, etc.), fue constituyendo las ciencias particulares, que se diferenciaron del tronco común del saber, en el que se planteaban los temas más fundamentales, llamado propiamente filosofía. A su vez, a medida que crecía el cuerpo de doctrina filosófica, se iban deslindando ramas que se ocupaban de problemas distintos (la naturaleza, el hombre, la moral, etc.), y entre ellas se perfilaba un núcleo principal que, tratando del constitutivo último del mundo, afectaba a todos los conocimientos filosóficos, y que termina en la consideración de una primera causa del universo: esta ciencia era la metafísica.

Noción de Metafísica

En una primera aproximación, la metafísica puede entenderse como el estudio de la causa última y  de los principios primeros y más universales de la realidad.

Causa última: causas próximas son las que producen de modo inmediato determinados efectos (por ejemplo, el aumento de la presión atmosférica es causa del buen tiempo, el corazón es  el órgano que impulsa la circulación sanguínea) y de ellas se ocupan las ciencias particulares. Causas últimas o supremas, en cambio, son las que extienden su influjo a todos los efectos de un determinado orden, como por ejemplo un gobernante con respecto a su nación, o el deseo de la felicidad con relación a todo el obrar humano. La metafísica considera la causa absolutamente última de todo el universo, investigando cuál es, cómo influye en el mundo, y qué naturaleza tiene. Sabiendo que la Causa última de todas las cosas es Dios, éste será evidentemente uno de los temas capitales de la Metafísica.

Principios primeros y más universales: además de las causas que influyen desde fuera en sus efectos, las cosas tienen también elementos internos que las constituyen y que afectan a su modo  de ser y actuar, a los que llamamos principios (los átomos son ciertos principios de las moléculas, que determinan su naturaleza y propiedades; las células intervienen en el organismo vivo a modo de principios). La metafísica busca los principios primeros y más universales, es decir, los que constituyen más radicalmente a todas las cosas: los filósofos siempre proponen algún aspecto de la realidad como el más profundo y origen de los demás (el devenir, el azar, la cantidad, la esencia, etc.). En la medida en que alguien señale algo como primer principio intrínseco de todo, está situándose en un plano metafísico. Al buscar la última causa y los principios fundamentales, la metafísica abarca en su estudio toda  la realidad, y también en esto se distingue de las ciencias particulares, que sólo atienden a un sector determinado del mundo.

Ejemplos de problemas científicos son: la composición del átomo, el estudio del aparato digestivo del organismo animal, las enfermedades de las plantas, etc. Estos estudios parten siempre de una serie de conocimientos previos y constantes, que están como presupuestos en la tarea científica: la noción de vida vegetal, de vida, cuerpo, cantidad, etc. Los científicos ordinariamente no profundizan en estos temas, pero si se preguntan « ¿qué es la vida? », «¿qué es la cantidad?», «¿en qué consiste conocer, ver, sentir?», etc., entonces se están planteando problemas filosóficos.

Ahondando más, podemos interrogamos por cuestiones todavía más previas y radicales, que están supuestas en los temas precedentes: «¿en qué consiste ser», «¿qué es causar?», «¿cuál es el sentido del universo?», «¿qué es la verdad?», «¿qué significa la bondad?»: se llega aquí al planteamiento propiamente metafísico.

(tomado del libro cuya imagen encabeza la entrada)