lunes, 8 de febrero de 2016

(8) Las virtudes: preguntas y respuestas



Virtudes intelectuales


P. ¿Qué es virtud intelectual?

R. Un hábito que perfecciona y rectifica la razón del hombre y le dispone para bien obrar en orden a su felicidad natural.

P. ¿Cuántas y cuáles son las virtudes intelectuales?

R. Cinco, y son: sabiduría, entendimiento o inteligencia, ciencia, prudencia y arte.

P. ¿Qué objeto tienen todas estas virtudes?

R. Rectificar la razón del hombre y ordenar la más noble de sus operaciones, cual es el razonar.

P. ¿Qué cosa es inteligencia?

R. Un hábito que rectifica la razón del hombre en la consideración de todo aquello que se conoce por sí mismo. Lo que se conoce por sí mismo, debe mirarse como principio de todo cuanto naturalmente podemos conocer.

P. ¿Qué es sabiduría?

R. Un hábito que perfecciona al hombre en la consideración de las causas altísimas, universales y generales.

P. ¿Qué cosa es ciencia?

R. Un hábito que rectifica la razón del hombre en el conocimiento de las causas particulares y menos principales. Estas tres virtudes rectifican la razón especulativa. La prudencia y el arte, la razón práctica.

P. ¿Qué cosa es prudencia?

R. Como virtud intelectual, es un hábito que rectifica la razón práctica del hombre en orden a todo lo agible, esto es, en orden a todos los actos humanos.

P. ¿Qué cosa es arte?

R. Un hábito que rectifica la razón práctica del hombre en orden a todo lo factible, como edificar casas, construir máquinas, etc.

P. ¿Cuántas son las artes?

R. Unas son liberales y otras mecánicas; las liberales son aquellas que se ejercen más con el ánimo que con el cuerpo, como la gramática, retórica, geometría, pintura, aritmética, geografía y otras. Las mecánicas exigen más trabajo de cuerpo que de espíritu, como la agricultura, el maquinismo y otras.

P. ¿Por qué el arte es una virtud?


R. Porque rectifica la razón práctica del hombre y la dispone para poder bien obrar. Pongamos un caso práctico: cultivar la tierra es una cosa de su naturaleza buena, las reglas de agricultura disponen y enseñan al hombre a hacer bien todo lo perteneciente a este arte. La agricultura perfecciona al hombre en esta parte y en cuanto a este objeto, este arte es una virtud natural.


(Tomado de "Catecismo de las virtudes", Francisco Palau)

viernes, 5 de febrero de 2016

(7) Las virtudes: preguntas y respuestas



El vicio

P. ¿Qué cosa es vicio?

R. Un hábito malo contraído con la repetición de muchos actos pecaminosos de la misma especie.

P. ¿Es lo mismo vicio que pecado?

R. No. Se distinguen en que el pecado es un acto, y el vicio, un hábito contraído con muchos actos pecaminosos.

P. ¿Cuántos son los vicios?

R. Muchísimos. Todas las virtudes morales, como diremos luego, están en un justo medio; son atacadas por vicios, por exceso y por defecto. Contra las teologales hay también vicios. Las intelectuales tienen sus contrarios, como también los dones.

P. ¿No hay vicios que se llaman capitales?

R. Sí

P. ¿Cuáles y cuántos son?

R. Siete: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.

P. ¿Por qué se llaman capitales?

R. Por ser el principio, la raíz y la causa de muchos otros.


La virtud consiste en un justo medio


P. ¿Cuál es el objeto de la virtud?

R. Un bien arduo, difícil, pero posible de obtener.

P. ¿Por qué razón este bien es arduo y difícil?

R. Porque tiene excesos que evitar y defectos que corregir, dificultades y obstáculos que vencer.

P. ¿La virtud consiste en un medio?

R. Sí. Así como la perfección de una cosa consiste en que sea conforme a su regla y medida, del mismo modo la bondad de los actos humanos está en que éstos sean conformes a su regla y medida.

P. ¿Cuál es el medio de las virtudes morales?

R. La razón recta del hombre.

P. ¿Cuál es el medio de las virtudes intelectuales?

R. El mismo que el de las morales, con la diferencia que la rectitud de la razón es el medio de las intelectuales y la razón rectificada es el de las morales.

P. ¿Las virtudes teologales tienen también algún medio?

R. Sí. Como Dios es el objeto que las regula, por esta parte no hay exceso y, donde no hay exceso, no hay medio porque éste se halla entre el defecto y el exceso; tienen un medio por parte nuestra. Cada uno de los hombres debe ir a Dios, creyendo, esperando y amando según su condición, estado o grado de perfección. En esto puede haber exceso y defecto.

P. ¿Podríamos ver por alguna comparación el medio de las virtudes?


R. Sí. Hay una que viene muy al caso. La ciudad santa de Jerusalén está edificada en la más sublime y en la más alta de todas las montañas; la virtud es la que nos conduce a ella. El pecado original abrió por todos lados despeñaderos, precipicios y abismos, como son las tinieblas del entendimiento, la malicia de la voluntad, la concupiscencia de la carne, la flaqueza del corazón para operar el bien, la violencia de las pasiones para el mal. La virtud es el camino, tiene a derecha e izquierda precipicios de exceso y defecto; caer en el fuego o en el agua, caer en el abismo de un defecto o en el pozo de un exceso, todo es caer.


(Tomado de "Catecismo de las Virtudes", Francisco Palau)

miércoles, 3 de febrero de 2016

(6) Las virtudes: preguntas y respuestas.



Perfección del hombre


P. ¿En qué consiste la perfección del hombre?

R. En la unión con el principio de donde procede. El hombre procede de Dios por la creación, vuelve a Él y se une con Él mediante la caridad y el ejercicio de todas las virtudes.

P. Según esto, ¿la perfección del hombre consiste en la caridad?

R. No hay duda.

P. ¿La virtud está en todos los hombres en igual grado de perfección?

R. Si se considera ésta según su naturaleza o esencia, es igualmente perfecta en todos los que la poseen. Es planta en su semilla, es planta en sus raíces, ramas, hojas y frutos; es perfecta planta cuando se siembra, cuando nace, cuando crece; es planta igualmente perfecta cuando a tiempos oportunos da frutos dulces y sazonados. Si se considera según sus diferentes especies, tampoco admite diferentes grados de perfección; la nuez es tan perfecta semilla como un grano de trigo; el nogal y el trigo son plantas igualmente perfectas según sus especies. Si se miran según sus objetos, unas son más nobles y más excelentes que otras, pero no más ni menos perfectas. Si se contemplan en sus individuos, puede un sujeto poseer una misma virtud en mayor grado de perfección que otra, a manera que una misma especie de plantas puede estar en diferentes campos en diferentes grados de perfección: en uno en semilla, en otro en hojas y ramas, y en otro dando frutos sazonados.

P. ¿El hombre marcha a la perfección por grados?

R. Sí, como todos los demás vivientes.

P. Para conocer los diferentes grados de perfección del hombre, ¿a qué hemos de atender?

R. A la caridad.

P. Según esto, ¿la caridad perfecciona al hombre poco a poco, por grados, con tiempo y mediante el ejercicio de todas las virtudes?

R. No cabe duda.


(Tomado de "Catecismo de las virtudes", Francisco Palau)


lunes, 1 de febrero de 2016

(5) Las virtudes: preguntas y respuestas.



Semilla de la virtud, su nacimiento y su aumento en el campo de nuestra alma

P. ¿De dónde nace la virtud?

R. De Dios. Él es el Señor de las virtudes.

P. ¿Cuál es la semilla de las naturales?

R. Estas tienen sus principios en la sindéresis.

P. ¿De dónde proceden las sobrenaturales?

R. Del Espíritu Santo, que las infunde en nuestro corazón. Unas y otras las siembra Dios. Estas como autor de un orden sobrenatural, y aquéllas como autor de la naturaleza.

P. ¿Dónde echa Dios esta semilla?

R. En el jardín de nuestra alma.

P. ¿En qué parte recibe nuestra alma la semilla de la virtud?

R. En la superior, esto es, en nuestro entendimiento y en nuestra voluntad. La tendencia de las potencias intelectuales a la verdad y la inclinación de las apetitivas al bien hacen de nuestra alma un jardín capaz y apto para recibir la semilla de todas las virtudes.

P. ¿Este mismo jardín es susceptible de recibir la semilla de los vicios?

R. Sí, porque nuestro entendimiento es capaz de recibir la luz y las tinieblas, la verdad y el error, y nuestra voluntad, siendo libre, puede abrazar el mal y el bien.

P. ¿De dónde procede que unos son aptos para una virtud más que para otra y que un mismo sujeto tiene más disposición para unas virtudes que para otras?

R. Esto viene de la complexión de nuestro cuerpo, la cual ayuda para el ejercicio de una virtud más que para el ejercicio de otra; puede también proceder de que el Espíritu Santo infunde las que quiere a quien quiere; o de haber sido comprometido por un conjunto de circunstancias a practicar unas con más estudio que otras.

P. Las virtudes, sean naturales, sean sobrenaturales, ¿cómo nacen, cómo crecen, y cómo se aumentan?

R. Del mismo modo que todos los vivientes que existen en el tiempo, esto es, poco a poco, con tiempo y por grados. Las sobrenaturales, mediante una nueva infusión de la gracia y de los dones del Espíritu Santo; y todas, mediante la práctica, ejercicio y actos de ellas.

P. ¿Se siembran, nacen, crecen y se aumentan todas juntas?

R. Ya hemos dicho que todas las virtudes estaban unidas a la caridad y que formaban, bajo esta consideración, una sola planta; ésta es planta en su semilla, es planta cuando nace, es planta cuando crece y es planta cuando llega a su perfección y, por consiguiente, se siembra toda entera, nace toda entera, crece toda entera; pero, bajo otras consideraciones, aparecen en el campo de nuestra alma unas antes que las otras. Según el orden de excelencia, la caridad es la primera de todas; nace con todas, crece con todas y es el tronco que reúne en sí todas las raíces –símbolo de los hábitos de todas ellas–, las ramas –que son los actos que salen sobre la tierra– y los frutos. Por este tronco pasa el zumo de la gracia y dones del Espíritu Santo, que alimenta todo el árbol. Según el orden de generación, los dones nacen primero que las virtudes infusas, la fe primero que la esperanza, la fe y esperanza primero que la caridad.

Adquirimos las unas primero que otras.

(Tomado de "Catecismo de las virtudes", Francisco Palau)