lunes, 3 de agosto de 2015

Un poco más acerca de las ideologías



En una de las perlitas que redacté hace poco hablaba yo de las ideologías y de cómo ellas vuelven ciego a quien las defiende, porque lo hacen incapaz de reconocer la falsedad de la ideología en sí misma. 

La ideología es algo que pertenece más al terreno de la voluntad que al terreno de la inteligencia, es decir, se sostiene y triunfa entre las personas no tanto por la fuerza de las ideas y de los argumentos sino más bien porque la ideología logra que sus defensores se comprometan vitalmente con ella; en otras palabras, una ideología se convierte en un estilo de vida o sirve para justificar un estilo de vida, de tal manera que cuando una persona que está atrapada por una ideología, oye o lee argumentos contra su ideología cree que son ataques contra su persona, contra su vida, contra su estilo de vida, y reacciona de manera pasional sin poder permitir un análisis racional de sus ideas.

Por esto se hace tan difícil sacar a alguien de una ideología, porque la convierten en parte de su vida y los ataques a su ideología los toman personalmente.

Esto se ve claramente, por ejemplo, en la ideología de género o la ideología de los grupos LGBT. Generalmente son personas que defienden de manera apasionada y poco racional sus posturas, se sienten atacados en sus personas y consideran una cuestión de vida o muerte sostener su ideología contra todo ataque.

Naturalmente esta actitud es un grave obstáculo para el intercambio de ideas, la persona atrapada en una ideología tendrá gran dificultad en aceptar algún fallo en sus ideas, PUESTO QUE ACEPTAR ESO SERÍA COMO ACEPTAR UN FALLO EN SU ESTILO DE VIDA, y por tanto para ser coherentes deberían cambiar no solo de ideas, sino también de vida, y esto es lo difícil.

Es más fácil cambiar de ideas que de estilo de vida, de hecho son millones las personas que viven a diario en la incoherencia de creer algo y vivir al revés de lo que creen, PORQUE CAMBIAR LA VIDA ES MÁS DIFÍCIL QUE CAMBIAR LAS IDEAS.

El secreto del triunfo de la ideología es precisamente ese, que logra convertirse en la vida misma de las personas a las que atrapa o por lo menos les sirve para justificar su comportamiento, de la manera como la ideología materialista le serviría a un vicioso para justificar sus vicios.



Leonardo R.

sábado, 1 de agosto de 2015

(3) Los pilares de la falta de fe - Karl Marx


 

Autor: Peter Kreeft

Entre los muchos oponentes de la fe cristiana, el marxismo no es la filosofía más importante, imponente o impresionante de la historia.

Sin embargo, hasta hace poco, ha sido claramente la más influyente. Si comparamos los mapas mundiales de 1917, 1947 y 1987 veremos de qué manera inexorable este sistema de pensamiento se dispersó para inundar un tercio del mundo en tan sólo dos generaciones - una proeza histórica sólo equiparable con los primeros tiempos del Cristianismo y con el comienzo del Islam.

Diez años atrás, todos los conflictos políticos y militares en el mundo, desde América Central hasta el Medio Oriente, giraron en torno al comunismo versus anticomunismo.

Incluso el fascismo se volvió popular en Europa y todavía sigue siendo una fuerza que debe tenerse en cuenta en América Latina, en gran medida debido a su oposición al "espectro del comunismo", como lo llama Marx en la primera oración de su "Manifiesto comunista".

El "Manifiesto" constituyó uno de los momentos clave de la historia. Publicado en 1848, el año de las revoluciones en toda Europa, básicamente se trata, como la Biblia, de una filosofía de la historia, del pasado y del futuro. La historia pasada se reduce a luchas de clases entre el opresor y el oprimido, el amo y el siervo, ya sea el rey contra sus súbditos, el sacerdote contra el parroquiano, el maestro de un oficio contra el aprendiz o incluso el esposo contra la esposa y el padre contra el hijo.

Esta es una visión de la historia aún más cínica que la de Maquiavelo. El amor se niega e ignora por completo y la competencia y la explotación son la ley universal.

No obstante, esto puede cambiar, según Marx, debido a que ahora, por primera vez en la historia, no tenemos tantas clases sino sólo dos - la burguesía (los "ricos" que son los dueños de los medios de producción) y el proletariado (los "pobres" que no son dueños de los medios de producción).

Estos últimos deben venderse a sí mismos y vender su mano de obra a los dueños hasta la revolución comunista, que "eliminará" (eufemismo para "asesinará") a la burguesía y así abolirá las clases y los conflictos de clases para siempre, instituyendo una era de paz e igualdad. Después de ser completamente cínico respecto del pasado, Marx deviene completamente ingenuo respecto del futuro.

¿Qué hizo que Marx fuera lo que es? ¿Cuáles son los orígenes de este credo?

Marx dio un giro deliberado de 180 grados desde (1) el supernaturalismo y (2) el carácter distintivo de su ascendencia judía para abrazar (1) el ateísmo y (2) el comunismo. El marxismo toma todos los factores estructurales y emocionales más importantes de la religión bíblica y les da una forma secularizada. Marx, como Moisés, es el profeta que libera al pueblo elegido, el proletariado, de la esclavitud del capitalismo llevándolo a la tierra prometida del comunismo a través del Mar Rojo de la sangrienta revolución mundial pasando temporalmente por un período de sufrimiento dedicado al partido, el nuevo sacerdocio.

La revolución es el nuevo "Día de Yahweh", el día del juicio; los portavoces del partido son los nuevos profetas; y las purgas políticas dentro del partido para mantener la pureza ideológica son los nuevos juicios divinos de los Elegidos y sus líderes sobre la rebeldía. El tono mesiánico del comunismo hace que sea estructural y emocionalmente más parecido a una religión que a cualquier otro sistema, excepto el fascismo.

Podemos afirmar que así como tomó la forma y el espíritu, pero no el contenido, de su herencia religiosa, también hizo lo mismo con su herencia filosófica hegeliana, ¡transformando el "idealismo dialéctico" en "materialismo dialéctico"! "Marx puso a Hegel de cabeza", como dice el dicho. Marx heredó siete ideas radicales de Hegel:

Monismo: la idea de que todo es uno y que la distinción del sentido común entre materia y espíritu es ilusoria. Para Hegel, la materia fue sólo una forma del espíritu; para Marx, el espíritu fue sólo una forma de la materia.

Panteísmo: la noción de que la distinción entre Creador y creatura, una idea particularmente judía, es falsa. Según Hegel, el mundo es un aspecto de Dios (Hegel era panteísta); según Marx, Dios se reduce al mundo (Marx era ateo).

Historicismo: la idea de que todo cambia, incluso la verdad; de que no hay nada superior a la historia para juzgarlo; y que entonces lo que es verdad en una era es falso en la otra o viceversa. En otras palabras, el tiempo es Dios.

Dialéctica: la idea de que la historia se mueve sólo por conflictos entre fuerzas que se oponen, una "tesis" contra una "antítesis" integrándose en una "síntesis superadora". Esto se aplica a clases, naciones, instituciones e ideas. El vals de la dialéctica sonará en el salón de bailes de la historia hasta que venga el reino de Dios - que Hegel prácticamente identificaba con el estado Prusiano. Marx lo internacionalizó en el estado comunista mundial.

Determinismo o fatalismo: la idea de que la dialéctica y su resultado son inevitables y necesarios, no libres. El marxismo es una suerte de predestinación calvinista sin un predestinador divino.

Estatismo: ya que no hay verdad o ley eterna o metahistórica, el estado es supremo y no se lo puede criticar. Marx nuevamente internacionalizó el nacionalismo de Hegel.

Militarismo: como no hay una ley natural universal o eterna por encima del estado para juzgar y resolver diferencias entre ellos, la guerra es inevitable y necesaria en la medida que haya estados.

Como muchos otros pensadores antirreligiosos que surgieron a partir de la Revolución francesa, Marx adoptó el secularismo, el ateísmo y el humanismo de la Ilustración del siglo XVIII, junto con su racionalismo y su confianza en la ciencia como potencialmente omnisciente y en la tecnología como potencialmente omnipotente. De nuevo las formas, la sensibilidad y la función de la religión bíblica se transfieren a otro dios y a otra fe, dado que el racionalismo es una fe, no una prueba. La creencia que afirma que la razón humana puede saber todo lo que es real, no puede probarse con la razón misma, y la creencia que sostiene que todo lo que es real puede probarse con un método científico, no puede en sí misma probarse de esa manera.

Una tercera influencia sobre Marx, además del hegelianismo y el racionalismo de la ilustración, fue el reduccionismo económico: la reducción de todo a lo económico. Si Marx estuviera leyendo este análisis, diría que el origen de mis ideas no es la facultad de mi mente de conocer la verdad, sino las estructuras económicas capitalistas de la sociedad que me "produjo". Marx creía que el pensamiento del hombre está totalmente determinado por la materia; que cada hombre está totalmente determinado por la sociedad; y que la sociedad está totalmente determinada por la economía. Se puede decir que ello invierte la visión tradicional de que la mente gobierna al cuerpo, el hombre gobierna a la sociedad y la sociedad gobierna su economía.

Finalmente, Marx adoptó la idea de propiedad colectiva de los bienes y el medio para producirlos de los pensadores "socialistas utópicos" anteriores. Marx dice que "La teoría del comunismo puede resumirse en una sola frase: abolición de la propiedad privada". Sin embargo, las únicas sociedades en la historia que lograron practicar el comunismo con éxito fueron los monasterios, los kibbutz, las tribus y las familias (que Marx también quería abolir). Todos los gobiernos comunistas (tales como el de la U.S.S.R.) transfirieron las propiedades al estado y no al pueblo. Se comprobó que la confianza de Marx en que el estado se "desvanecería" de motu propio una vez que hubiera eliminado el capitalismo y colocado al comunismo en su lugar es increíblemente ingenua. Una vez que se confisca el poder, sólo la sabiduría y la santidad podrán liberarlo.

El recurso más profundo del comunismo, especialmente en los países del tercer mundo, no ha sido la voluntad del comunalismo sino la "voluntad del poder", como lo llama Nietzsche. Nietzsche estudió el corazón del comunismo con más profundidad que Marx.

¿Cómo hace Marx con las objeciones evidentes al comunismo: que suprime la privacidad y la propiedad privada, la individualidad, la libertad, la motivación de trabajar, la educación, el matrimonio, la familia, la cultura, las naciones, la religión y la filosofía? No niega que el comunismo las elimina, sino que dice que el capitalismo ya lo hizo. Por ejemplo, sostiene que "el burgués considera a su mujer como un mero instrumento de producción". Respecto de los temas más sensibles e importantes, familia y religión, ofrece una retórica más que una lógica, por ejemplo: "Esas declamaciones burguesas sobre la familia y la educación, sobre la intimidad de las relaciones entre padres e hijos, son tanto más repugnantes...". Y he aquí la "respuesta" a las objeciones religiosas y filosóficas: "Las acusaciones que se hacen contra el comunismo, desde el punto de vista religioso-filosófico e ideológico en general no merecen un examen serio".

La refutación más simple del marxismo es que su materialismo se contradice a sí mismo. Si las ideas no son nada más que el producto de fuerzas materiales y económicas, tales como autos o zapatos, entonces las ideas comunistas también lo son. Si ninguna de nuestras ideas queda determinada por llegar a entender mejor la verdad, sino por los movimientos necesarios de la materia, si no podemos evitar que nuestras lenguas se muevan, podemos decir que los pensamientos de Marx no son más ciertos que los pensamientos de Moisés. Así pues, atacar las bases del pensamiento es atacar su propio ataque.

Marx lo puede ver y lo admite. Reinterpreta a las palabras como armas, y no como verdades. Las funciones de las palabras del "Manifiesto" (y en última instancia, incluso de la "Capital" más extensa y más pseudocientífica) no consisten en probar lo que es verdad sino en alentar la revolución. "Los filósofos sólo interpretaron el mundo; lo único que hay que hacer es transformarlo".

Marx es básicamente un pragmático, pero incluso en este nivel pragmático hay una auto-contradicción. El "Manifiesto" termina con este famoso llamamiento: "Los comunistas, no tienen por qué encubrir sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran, que sus objetivos sólo pueden alcanzarse, derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen si quieren las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Con ella, los proletarios no tienen nada que perder, salvo sus cadenas. Por el contrario, tienen todo un mundo entero que ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!". Pero este llamamiento es, siguiendo la lógica de Marx, innecesario dado que niega el libre albedrío y que, según él, todo está predestinado; la revolución es "inevitable", no importa si quiero unirme o no. No puede apelarse al libre albedrio y al mismo tiempo negarlo.

Hay fuertes objeciones prácticas al comunismo además de estas dos objeciones filosóficas. Por un lado, sus predicciones no funcionaron. La revolución no tuvo lugar cuando y donde el marxismo lo predijo. El capitalismo no desapareció como así tampoco el estado, la familia ni la religión. Por último, el comunismo no trajo aparejada satisfacción ni igualdad en ningún lugar en que haya ganado poder.


Todo lo que Marx pudo hacer es jugar a ser Moisés y hacer que los tontos regresaran a la esclavitud de Egipto (mundanalidad). El verdadero Liberador está esperando tras bastidores al bufón que ahora "se oscurece y se impacienta el tiempo que le toca estar en el tablado" (NDT: Tomado de la quinta escena de Macbeth de Shakespeare) para llevar a sus tontos seguidores "a la polvorienta muerte" (idem) el único tema que los filósofos marxistas se niegan a enfrentar.


(visto en http://www.catholiceducation.org/es/religion-y-filosofia/otros-temas/los-pilares-de-la-falta-de-fe-karl-marx.html

viernes, 31 de julio de 2015

"Derecho" al pecado



Hace algunas semanas se realizó en Colombia la primera eutanasia de su historia, por lo menos la primera eutanasia pública y legal. Esto fue recibido por muchos como un triunfo, como un gran logro en "materia de derechos individuales".

Incluso un periodista bastante reconocido a nivel nacional, Daniel Coronell, escribió en días pasados una columna con el mismo título que encabeza esta entrada "derecho al pecado". En dicho artículo resaltan varias frases que creo resumen bien la fuente de todos los males actuales: el liberalismo. 

  "Cada quien tiene derecho a creer en lo que quiera o a no creer en nada"

  "La Constitución de Colombia establece la libertad de cultos..."

  "el poder civil debe estar separado de las iglesias"

  "En una democracia está permitido hacer todo aquello que esté permitido por la ley, aunque vaya en contravía de algún precepto religioso"

  "...en otros casos, los mandatos de la fe establecen como pecado lo que es una conducta aceptable ante la ley"


Hasta aquí las citas. Las que han sido puestas bastan para mostrar el rancio liberalismo del autor, ese liberalismo del siglo XVIII, de la guillotina francesa, de la Vendée, etc.

Poco ha cambiado en la mente de los liberales, ese voluntarismo que se oculta detrás de cada una de esas frases delata su origen: el deseo de poner la mera voluntad humana por encima de lo real y de su fuente, el Ser primero, fuente y causa de todo ser.

La sociedad actual sufre de una enfermedad que ya parece incurable, esa enfermedad es precisamente ese liberalismo, que viene del endiosamiento de la voluntad humana, endiosamiento que llega hasta la locura de proclamar un "derecho al pecado".

No se sabe a ciencia cierta qué tan conscientes son los modernos hijos de la guillotina francesa del mal que propagan, del veneno que destilan en las venas de la sociedad. Pero dicha ignorancia, si existe, no resta eficacia a sus acciones, consciente o no, su liberalismo le hace al tejido social el mismo daño que el de antaño, el del terror de 1793 con Robespierre y compañía.

El liberalismo es hoy la atmósfera universal que todo lo cubre y que todo lo abarca, pensar por fuera de los moldes liberales, decir, por ejemplo, que el error no tiene derechos, que la libertad de cultos no es un bien, que la ley de Dios está por encima de la ley humana, etc., pensar así, repito, es la receta segura para caer en el anonimato, cuando no en la abierta persecución. O se es liberal, o no se es.

Es una pena tener que vivir en una época en la que se proclama el "derecho al pecado".



Leonardo R.



miércoles, 29 de julio de 2015

(2) Los pilares de la falta de fe - Nietzsche



autor: Peter Kreeft

Friedrich Nietzsche se autodenominó el "anticristo" y escribió un libro con ese título.

Nietzsche Se pronunció a favor del ateísmo de la siguiente manera: "Ahora voy refutar la existencia de los dioses. Si hubiera dioses, ¿cómo podría yo soportar no ser un dios? En consecuencia, no hay dioses".

Desdeñaba tanto la razón como la fe, e incluso muchas veces se contradecía a propósito "una burla es mucho más noble que un silogismo" y apelaba a la pasión, al odio retórico e incluso deliberado, más que a la razón.

Consideraba que el amor era "el mayor de los peligros" y que la moralidad era la peor debilidad del género humano. Murió de sífilis, demente y en un asilo: donde firmó su última carta, "El crucificado". Los Nazis, quienes lo consideraban como su filósofo "semioficial", lo adoraban.

Sin embargo, las mentes más prominentes de nuestro siglo lo admiran por ser profundo y sabio. ¿Cómo puede ser?

Hay tres escuelas de pensamiento sobre Nietzsche. La más popular entre los académicos es la escuela de los "nietzscheanos moderados", que sostiene que Nietzsche fue, de hecho, un cordero con piel de lobo; que sus ataques no deben tomarse literalmente y que en realidad era un aliado y no un enemigo de las instituciones y valores occidentales que denunciaba.

Estos pensadores se asemejan a los teólogos que interpretan la frase "nadie va al Padre sino por mí" de Jesús como "todas las religiones son igualmente válidas", y que creen que "el que se casa con una mujer divorciada, comete adulterio" significa "dejen que sus divorcios sean creativos y razonables".

En segundo lugar, están los nietzscheanos "radicales", que al menos le hacen un cumplido a Nietzsche tomándolo en serio. Están representados en el pie de página de un viejo libro católico sobre filosofía moderna, que dice tan solo que Nietzsche existió, que era ateo y que murió demente: un destino que puede esperarse de cualquiera que investigue el contenido de sus libros durante demasiado tiempo.

Una tercera escuela de pensamiento considera que Nietzsche es un lobo y no un cordero, pero también cree que es un pensador importante que le revela a la civilización occidental moderna su propio corazón oscuro y su futuro. Es fácil convertir en chivos expiatorios y señalar con el dedo a "ovejas negras" como Nietzsche y Hitler, pero ¿no es que hay un "Hitler en nosotros mismos" (para citar el título del libro de Max Picard)? ¿No fue Nietzsche quien develó el secreto? ¿Un secreto demoníaco oculto bajo el manto respetable del humanismo secular? Una vez que "Dios haya muerto", morirá el hombre, la moralidad, el amor, la libertad, la esperanza, la democracia, el alma y a la larga la cordura. Nadie puede demostrarlo de una manera más gráfica que el propio Nietzsche. Es probable que él mismo haya sido responsable (sin la más mínima intención) de muchas conversiones.

Los puntos principales de la filosofía de Nietzsche se pueden resumir citando los títulos de sus principales obras. Cada una de dichas obras es, de un modo u otro, un atentado contra la fe. El núcleo de la filosofía de Nietzsche siempre es el mismo: está tan centrado en Cristo como lo está San Agustín, sólo que su obra gira en torno a Cristo como enemigo.

El primer libro de Nietzsche, El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, revolucionó por sí solo la visión aceptada de los antiguos griegos de que todo es "dulzura y luz", razón y orden. Para Nietzsche, los grandes griegos fueron los poetas trágicos, y redujo a los filósofos, comenzando por Sócrates, a una categoría de menor importancia, además de considerarlos sosos y poco apasionados. El mundo occidental siguió a Sócrates y a su racionalismo y moralismo, y negó el otro lado más oscuro del hombre, el trágico.

Nietzsche en cambio exaltó la tragedia, el caos, el desorden y la irracionalidad, simbolizada por el dios Dionisio, el dios del crecimiento y de las orgías de embriaguez. Sostenía que Sócrates logró que el mundo se volcara a la adoración de Apolo, el dios del sol, de la luz, del orden y de la razón. Pero el destino del dios de Nietzsche, Dionisio, pronto lo superaría a él mismo. Del mismo modo que los Titanes, monstruos sobrenaturales del infierno, descuartizaron literalmente a Dionisio, los Titanes que habitaban en su interior partieron al medio la mente de Nietzsche.

"El uso y el abuso de la Historia" continuó con el tema de lo dionisíaco contra lo apolíneo. El "abuso de la historia" es (según Nietzsche) teoría, ciencia, verdad objetiva. La historia debe servir para mejorar la "vida". Se contraponen la vida y la verdad, el fuego y la luz, Dionisio y Apolo, la voluntad y el intelecto. Vemos aquí que Nietzsche se parte al medio dado que éstas no son más que las dos partes del yo.

Ecce Homo fue un egotismo descarado y pseudo-autobiográfico. A pesar de que en la guerra fue un simple camillero, Nietzsche se autodenomina como "un arrogante y viejo artillero" adorado por todas las mujeres. De hecho, era un viejo solitario que no podía soportar ver sangre, un enano emocional que se pavoneaba como Napoleón. Lo más aterrador es que abrazaba su falsedad y fantasía por voluntad propia. Es coherente con su filosofía o con preferir "cualquier cosa que mejore la vida" antes que la verdad. "¿Por qué no vivir una mentira?", pregunta.

En La genealogía de la moral sostuvo que la moral es un invento de los débiles (especialmente de los judíos y luego de los cristianos) para socavar a los fuertes. El cordero convence al lobo para que se comporte como un cordero. Esto es antinatural, dice Nietzsche, y si vemos el origen antinatural de la moral en el resentimiento ante la inferioridad, nos liberaremos del poder que ejerce sobre nosotros.

Veía a Cristo precisamente como su principal enemigo y rival.  El espíritu del anticristo nunca recibió una formulación tan completa.  Nietzsche no sólo fue el filósofo favorito de la Alemania nazi, sino que también es el filósofo favorito del infierno.
Más allá del bien y del mal es la moral alternativa o la "nueva moral" de Nietzsche. La "moral del amo" es totalmente diferente a la "moral del siervo", según Nietzsche. Lo que ordena el amo es bueno por el simple hecho de que él lo ordena. Los débiles corderos tienen una moral de obediencia y conformidad. Los amos tienen el derecho natural de hacer lo que les plazca, dado que, al no haber un Dios, todo está permitido.

El ocaso de los ídolos explora las consecuencias de "la muerte de Dios". (Por supuesto que Dios nunca vive realmente, sino la fe en Él. Pues bien, ahora está muerta, según Nietzsche). Con Dios mueren todas las verdades objetivas (dado que no existe una mente superior a la nuestra) y junto con ellas los valores objetivos, las leyes y la moral (dado que no existe una voluntad superior a la nuestra). El alma, el libre albedrío, la inmortalidad, la razón, el orden, el amor - todos son "ídolos", pequeños dioses, que mueren ahora que el gran Dios murió.

¿Cómo se reemplaza a Dios? El mismo ser que reemplazará al hombre: el superhombre. La obra maestra de Nietzsche, Así habló Zaratustra [Thus Spake Zarathustra], es un canto a este nuevo dios.

Nietzsche le dio al Zaratustra el nombre de nueva Biblia y le dijo al mundo "desháganse de todos los demás libros, ahora tienen mi Zaratustra". Se trata de una retórica tóxica que cautivó a adolescentes por generaciones y generaciones. Se escribió en unos pocos días, tal vez en un arrebato de "escritura automatizada" literalmente inspirada por el demonio. Ningún libro antes escrito contiene tantos arquetipos jungianos, como si se desatara un espectáculo de fuegos artificiales, pero con imágenes del inconsciente.

Su mensaje esencial es la condena del hombre actual como un alfeñique y el anuncio de la próxima especie: el superhombre, que vive según la "moral del amo" en vez de la "moral del siervo". Dios está muerto, ¡viva el nuevo dios!

Sin embargo, en El Eterno Retorno Nietzsche descubre que todos los dioses mueren, y entre ellos el Superhombre. Creía que la historia se movía necesariamente en un ciclo que repetía infinitas veces todos los eventos del pasado: "No hay nada nuevo bajo el sol". Nietzsche arribó a esta conclusión desvaída a partir de dos premisas: (1) un cantidad finita de materia y (2) una cantidad infinita de tiempo (dado que no hay creador ni creación). Así, toda combinación posible de partículas elementales, cada palabra posible, ocurre una cantidad infinita de veces, dado el tiempo infinito. Todos, incluso el Superhombre, volverán a ser polvo y evolucionarán como gusanos, simios, hombre y Superhombre, una y otra vez.

En vez de abatirse, como en el Eclesiastés, ante esta nueva historia de desesperación, Nietzsche aprovechó la oportunidad para celebrar la irracionalidad de la historia y el triunfo de la "vida" sobre la lógica. La virtud suprema es el coraje de la voluntad de afirmar esta vida sin sentido, más allá de la razón, sin ningún motivo.

Sin embargo, en la última obra de Nietzsche, La voluntad de poder, la ausencia de un propósito o meta parece demoníaca y refleja el carácter demoníaco de la mente moderna. Sin un Dios, un Cielo, una Verdad y una Bondad absolutas a que aspirar, el sentido de la vida se convierte simplemente en "la voluntad de poder". El poder se convierte en su propia meta, no en un medio. La vida es como una burbuja, vacía por dentro y por fuera, pero su significado es la autoafirmación, el egotismo, explotar la burbuja y expandir el yo sin sentido en un vacío sin sentido. "Sólo la voluntad" es el consejo de Nietzsche. No importa cuál es tu voluntad ni por qué.

Ahora estamos en condiciones de entender por qué Nietzsche es un pensador de crucial importancia, no a pesar de su demencia, sino debido a ella. Nadie en la historia, excepto el Marqués de Sade posiblemente, ha formulado de una manera tan clara, franca y coherente la alternativa completa al cristianismo.

Las sociedades y filosofías precristianas (o sea las paganas) fueron como vírgenes. Las sociedades y filosofías poscristianas (o sea las modernas) son como divorciadas. Nietzsche no es precristianismo pagano, sino el esencial poscristianismo y anticristianismo modernos. Veía a Cristo precisamente como su principal enemigo y rival. El espíritu del anticristo nunca recibió una formulación tan completa. Nietzsche no sólo fue el filósofo favorito de la Alemania nazi, sino que también es el filósofo favorito del infierno.


Podemos agradecer la estupidez que cometió Satanás al "desenmascararse" en este hombre. Como el nazismo, Nietzsche puede hacernos asustar y ayudarnos a salvar a nuestra civilización e incluso a nuestras almas, apartándolas aterrorizadas antes de que sea demasiado tarde.


(visto en http://www.catholiceducation.org/es/religion-y-filosofia/otros-temas/los-pilares-de-la-falta-de-fe-nietzsche.html