lunes, 16 de diciembre de 2013

ACERCA DE LA PROPOSICIÓN O ENUNCIACIÓN




Hay que distinguir la enunciación mental, la que es solamente pensada, de la oral, la que es expresada con palabras. También podría distinguirse la escrita, pero, en nuestro idioma, no hay diferencia mayor entre ésta y la oral, ya que nuestra palabra escrita es la misma palabra oral. En un idioma como el chino, por ej., son dos enunciaciones diferentes.

Mientras la enunciación pensada está compuesta por conceptos objetivos, la enunciación oral o escrita lo está por palabras. Por razones metodológicas evidentes, la lógica estudia la proposición oral o escrita, ya que la pensada no puede ser comunicada al exterior sino por aquélla.

En lógica, a las palabras se las llama, más rigurosamente, términos. Son simples si están formados por una sola palabra; complejos, si lo están por varias. Si digo perro, árbol, etc., expreso términos simples; en cambio a media milla de aquí, es complejo, porque incluye varias palabras o dicciones, como decían los antiguos, para señalar una sola esencia inteligible, en este caso, una distancia.

Dentro de la proposición, un término puede ser:

•       Sujeto
•       Predicado
•       Cópula

El predicado es lo atribuido al sujeto mediante la cópula. A veces, el predicado y la cópula pueden ser expresados por un solo término: el verbo predicativo que reúne ambas funciones. Si digo: yo soy estudiante, separo los tres elementos; pero si digo: estudio geometría, incluyo la función copulativa en el verbo predicativo estudiar. Conviene separar las funciones cuando se trabaja con las proposiciones. La importancia de hacerlo así se comprenderá cuando se estudie el silogismo.
Podemos dividir la proposición:

•       Simple, la que se limita a atribuir un predicado a un sujeto.
•       Compuesta, la que vincula proposiciones entre sí.

Hay muchos tipos de proposiciones compuestas que se estudian en un curso más completo que éste. Veamos algunos ejemplos: si voy me arrepentiré (condicional), sólo para mayores (exclusiva), san Pedro murió en Roma y san Juan en Éfeso (copulativa).

Pero una enunciación no sólo significa lo que sus conceptos objetivos expresan, una esencia o aspecto inteligible de la realidad, sino que también están referidos a algo. Como dice Aristóteles, como no podemos traer las cosas, traemos las palabras.

Esta propiedad de las dicciones o términos de una enunciación ha sido llamada suposición, del latín suppositio, y debe ser distinguida cuidadosamente de la significación de la palabra. Esta es signo de un concepto objetivo cuya comprensión puedo desarrollar en la definición. Pero al usarla en una determinada enunciación, sin cambiar su significación, podemos referirlas a diversas realidades. Si decimos: la osa del zoológico va a dar a luz, y no vemos la luz de la Osa Mayor, hemos usado dos términos idénticos como voces: luz y osa. Pero hemos cambiado su significación en las enunciaciones en que aparecen. En la primera, la palabra osa es signo del concepto de un determinado animal mamífero, mientras en la segunda es signo de una estrella del hemisferio norte. Así mismo, la voz luz es signo del concepto parir, en la primera enunciación, mientras en la segunda lo es de esa realidad física tan misteriosa que nuestros ojos captan y nos permite ver. En estos ejemplos, las proposiciones han cambiado la significación de los términos gracias a que hemos usado términos equívocos.

La suposición se refiere a otra propiedad de la palabra, no a su significación. Sin dejar de ser el mismo signo, cuando la empleamos en una enunciación, la palabra está suplantando a una determinada realidad. Si decimos: la osa del zoológico va a dar a luz, la osa es un mamífero plantígrado, la palabra osa es un bisílabo, sin cambiar la significación del vocablo osa, me estoy refiriendo a tres realidades muy diferentes. En la primera proposición nos hemos referido a un animal singular y conocido de nosotros, en la segunda hemos dado una definición descriptiva parcial de la esencia del animal osa, válida para todos los animales de la misma especie, y, finalmente, en la tercera, nos hemos referido únicamente a la palabra castellana sin importar lo que signifique.


Hay muchos tipos de suposición que sería largo y difícil estudiar en el nivel en el que estamos. Lo que sí importa es saber que no basta conocer la significación de un término cuando juzgamos las afirmaciones de nuestro interlocutor. El valor de suposición de una palabra se conoce por el contexto de la proposición y principalmente por la cópula. Cuando sostenemos que el número de los senadores es 45, es obvio que no me refiero a cada senador sino al conjunto tomado como cuerpo colectivo. Por eso no puedo concluir: el senador Pedro es 45. El error se produce porque se ha cambiado el valor de suplencia del término senador.


Tomado de "Aprendiendo a pensar" de Ossandón Valdés

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