miércoles, 6 de febrero de 2019

(2) Características diferenciales de la moderna filosofía, respecto de la medieval


2) Separación de la fe y la razón


Si por algo es conocida la Edad Media en cuanto a filosofía es por el intento de armonizar la fe con las exigencias de la razón. Autores como Tomás de Aquino son conocidos casi siempre por este punto, haber trabajado en establecer una estrecha colaboración entre la fe y la razón. Incluso muchas veces se habla de los escritos medievales como escritos de síntesis entre el pensamiento filosófico griego, Platón y Aristóteles, y los datos de la revelación cristiana.

Dicha armonía se logró y se sostuvo durante algún tiempo, sobre todo en el siglo de Tomás, el siglo XIII, siglo medieval por excelencia. Pero quizá era tan grande esa tarea, tan sublime ese objetivo, que pronto el edificio empezó a resquebrajarse y acabó por prácticamente venirse abajo. Un siglo después de la muerte de Tomás (+1274) la escolástica se encontraba ya en plena decadencia y se avizoraban tiempos de profundos cambios en todos los niveles.

Durante el Renacimiento lo que quedaba ya de síntesis entre fe y razón se sostenía solo en círculos pequeños de comunidades religiosas, pero en muchos intelectuales y curiosos de todo pelambre comenzaba a gestarse un deseo de "liberar" la especulación filosófica de la tutela de la teología y la religión. De hecho es un dato que no carece de importancia el hecho de que si en la Edad Media los filósofos y teólogos habían sido en su práctica totalidad religiosos, sacerdotes, hombres del clero; en la época del Renacimiento estos comienzan a ser minoría y los nombres famosos de filósofos que recordamos de esos años pertenecen a seglares, es decir, hombres ajenos al clero.

En este ambiente aparecen hombres como René Descartes que con sus nuevas teorías profundiza la separación entre fe y razón y propugna una autonomía total de la razón. Por algo se le conoce como el padre del racionalismo, que es la filosofía que defiende el poder de la razón como único camino para investigar y conocer la verdad en todo tipo de asuntos. La fe y la teología quedan relegados a un nivel distinto del de la filosofía, y poco a poco después de Descartes otros autores acabarán por eliminar por completo la teología arrojándola al baúl de los recuerdos.

Por si fuera poco por esos mismos años comienza a dar sus primeros pasos la ciencia moderna, que promete un futuro de inmenso bienestar a través del dominio de las fuerzas de la naturaleza, puestas al servicio del hombre por medio de la técnica y de la producción de tecnologías cada vez más asombrosas.

El "espíritu" del Renacimiento con su exaltación de la figura humana, el racionalismo de la filosofía que apareció en esos años, las promesas de la nueva ciencia que empezaba a crecer, cambios políticos que disminuyeron la influencia de la iglesia en la sociedad, etc., consolidaron en el ambiente social la idea de que en adelante la razón humana debía avanzar sola, sin someterse en manera alguna a los dictados de la teología y la religión.

Todo esto inició hace quinientos años, más o menos, y hoy día, pleno 2019, vivimos aún de las consecuencias de aquellas transformaciones. Pensar hoy en la sola idea de proponer una armonía entre fe y razón es de inmediato rechazado como un sinsentido, como un absurdo, como un imposible, como un anacronismo, como un abuso inaceptable. Se ha instalado ya cómodamente en las inteligencias la idea de que razón y fe no solo son distintas sino contradictorias, en el sentido de que si quieres seguir siendo racional y pensante, debes mantenerte lejos de la religión. Es la opinión más difundida en la actualidad. Las personas que conservan su fe religiosa son vistas con inmensa desconfianza y desprecio. Desconfianza porque se les ve como enemigos de la razón. Y desprecio porque pudiendo ser "racionales" se rebajan voluntariamente al nivel de lo irreal, de las "fantasías" teológicas.

La separación entre fe y razón que marcó el inicio de la era moderna domina hoy tranquilamente el panorama intelectual. Resulta un riesgo oponerse a su dominio hegemónico. Pero nos agradan los riesgos.


Leonardo Rodríguez V.

Continuará...



3) Pluralismo
4) Inmanentismo
5) Liquidación de la metafísica
6) Dominio del conocimiento técnico-instrumental por sobre el filosófico-sapiencial
7) Primacía de la praxis sobre la teoría
8) Rechazo a-priori de la tradición filosófica
9) Idea de la libertad como pura auto-determinación

1 comentario:

FERNANDO JOSE ARES dijo...

Excelente e invalorable aporte...