martes, 20 de diciembre de 2016

Las nociones (Jesús García López)


Las nociones (cuya expresión oral o escrita son los términos) consisten en ciertos conceptos simples, o representaciones intelectuales de las cosas, a los que no acompaña ninguna afirmación o negación. Si las nociones tienen por objeto alguna esencia o determinación real, serán nociones directas o, como también se las puede llamar, «nociones reales». Pero es evidente que, en cuanto nociones, tienen peculiares, características que no tienen las cosas mismas; representan sí a las esencias reales, pero con ciertas modalidades, a saber, con las que esas esencias adquieren al darse en la mente, como objetos de otras tantas simples aprehensiones intelectuales, y que son distintas de las modalidades que las tales esencias tienen en la realidad. En efecto, las esencias reales se dan en la realidad como concretas y singulares, pero se dan en la mente como abstractas y universales. Pues bien, al considerar esas características peculiares de las nociones, se forman en nuestra mente otras nociones, que ya no son directas o reales, sino reflejas o lógicas. Son reflejas porque tienen por objeto las anteriores nociones directas, y son lógicas porque se ocupan de ciertas propiedades lógicas, las que acompañan a las esencias conocidas y en tanto que conocidas.

Las propiedades lógicas de las que se ocupan las nociones lógicas son (aparte de la abstracción, que más que una propiedad lógica es la condición necesaria para cualquier propiedad lógica) estas dos: la universalidad y la predicabilidad. La universalidad es la relación entre cierta unidad mental y los individuos en que se realiza, o a los que significa o a los que representa. Por su parte, la predicabilidad es la relación entre algo universal y los individuos a los que se puede atribuir o de los que se puede predicar. Ambas relaciones son de razón (no se dan más que en la mente y por la mente) y constituyen otras tantas intenciones segundas; además, de esas relaciones, la primera es fundamento de la segunda, o sea, que la universalidad es el fundamento de la predicabilidad.

De lo universal puede hablarse en dos sentidos: uno material y otro formal. El universal materialmente considerado es la misma esencia o naturaleza aprehendida en sí misma, o sea, precisión hecha de que exista en la realidad, singularizada en cada individuo, o de que se dé en la mente, universalizada por la abstracción. En cambio, el universal formalmente considerado es precisamente esa universalidad que las esencias adquieren en la mente, al ser intelectualmente conocidas. De aquí se sigue que el universal material es (o puede ser) algo real, pero el universal formal es siempre algo de razón, una relación de razón de segunda intención.

De manera semejante, también de lo predicable puede hablarse en dos sentidos: uno material y otro formal. Lo predicable material es el conjunto de los predicados que pueden atribuirse a los distintos sujetos, y que, siguiendo a Aristóteles, Santo Tomás los distribuye en diez géneros (las diez categorías o predicamentos). En cambio, el predicable formal es el conjunto de los modos como esos predicados pueden atribuirse a los distintos sujetos, y que, siguiendo también a Aristóteles, Santo Tomás los reduce a cinco (los cinco predicables), a saber, el género, la diferencia, la especie, la propiedad y el accidente. Por eso también los predicamentos o categorías son (o pueden ser) algo real; pero los predicables son algo lógico, otras tantas relaciones de razón de segunda intención.



(Tomado de "Tomás de Aquino, maestro del orden")

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