jueves, 22 de diciembre de 2016

Los razonamientos (Jesús García López)


Los razonamientos (cuya expresión oral o escrita son los argumentos o discursos) consisten en ciertos conceptos complejos en los que se enlazan varios enunciados, de suerte que de alguno o algunos de ellos, que constituyen lo que se denomina antecedente, se siga otro enunciado que recibe el nombre de consiguiente o conclusión. Por supuesto que esa secuencia no es solamente temporal, sino que es una secuencia lógica, en el sentido de que el antecedente es la razón o fundamento del consiguiente, y éste procede de aquel, cíe manera parecida a como el efecto procede de la causa.

En el razonamiento se buscan dos cosas: que sea verdadero y que sea correcto. Que sea verdadero, es decir, ajustado a la realidad, en tanto que es un instrumento para aumentar nuestro saber, que no se alimenta de errores. Que sea correcto, en cuanto el instrumento en cuestión debe ser eficaz desde el punto de vista lógico o de la buena marcha del discurso. Para cumplir esos dos objetivos se requiere que el antecedente sea verdadero y que sea además verdadero antecedente, y asimismo que el consiguiente sea verdadero y que sea verdadero consiguiente. Para salvar la corrección lógica ha de darse una buena consecuencia, o sea, que un verdadero antecedente sirve de base a un verdadero consiguiente del mismo. Para salvar la verdad se requiere además que el antecedente sea verdadero, adecuado a la realidad, y que también lo sea el consiguiente de un antecedente verdadero.

Con ello queda expresada la ley fundamental de todo razonamiento, a saber, que un antecedente verdadero, que sea verdadero antecedente, lleva siempre a un consiguiente verdadero, si es que es un verdadero consiguiente. Procediendo con corrección lógica, de la verdad siempre resulta la verdad; y no se puede sin más afirmar lo opuesto, o sea, que de la falsedad resulta siempre la falsedad, pues puede ocurrir que por casualidad, manteniendo la corrección lógica, de la falsedad resulte la verdad. La segunda ley del razonamiento es ésta: que el consiguiente sigue siempre la peor parte respecto del antecedente, o sea, que si el antecedente contiene alguna negación, el consiguiente será negativo, y si contiene alguna restricción o particularidad, el consiguiente será particular.


Por lo demás, el razonamiento puede ser deductivo o inductivo. Es deductivo cuando procede de lo universal a lo particular o a lo menos universal (o incluso a lo universal de la misma amplitud), y es inductivo cuando procede de lo particular a lo universal. Pero de estas dos modalidades del razonamiento trataremos después, cuando nos ocupemos de la demostración.


(Tomado de "Tomás de Aquino, maestro del orden")

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